Al día siguiente nos levantamos tarde de la cama, la invite a que se bañara conmigo, salimos y fuimos a la recamara, yo tome mi pantalón corto negro, playera negra y calceta blanca con botas negra, ella tan solo seco su cuerpo con una toalla y se colocó sus zapatillas negras, después salió de la recamara a hacer algo para desayunar, esto nos llevó un tiempo significativo pues ya era el medio día, así que al terminar le comente “me gustó mucho el tatuaje de mariposa y más al saber que solo yo puedo poseerla, para gratificar el simbolismo que le has dado, are algo que te gustara en tu desnudo y bello cuerpo, pero antes quiero que sepas, que solo yo podré ver esa mariposa posada en ti… y nadie más, ahora así como estas ve y colócate por debajo del arco, en posición firme y abrirás un poco las piernas“ Ya estando ella en esa posición, me levante de la mesa del pequeño comedor y me dirigí a la recamara, ahí busque mi mochila y saque unas cuerdas de algodón de color natural, las tome y me dirigí a donde estaba ella, solté las cuerdas en el piso y me quede con una en las manos, así empecé pasar la cuerda entre sus brazos, espalda y pechos, haciéndole un amarre clásico en forma de “V” quedando de esta forma bien atados sus senos y el cuello, ella no decía nada, estaba firme y silenciosa.
Me agache y cogí del suelo otro tramo de cuerda, con el comencé a atar primero su cintura, dejando el nudo bien firme por detrás de su espalda, exactamente arriba de sus nalgas, dejando dos cabos largos libres, con ellos los pase entre sus piernas y dejándolos parcialmente sin atar en su vientre, me puse frente a ella y me agache, al mismo tiempo le ordene que abriera más las piernas, ella lo hizo, en ese momento note como la vagina ya estaba muy excitada, los labios vaginales ya estaban hinchados y el clítoris libido, entonces aproveche y acomode las cuerdas de tal modo que el clítoris quedara en medio de las dos cuerdas y sus labios vaginales pasaran por fuera de estas, me incorpore y tome los cabos parcialmente colocados al frente de su vientre y jale con fuerza, ajustando las cuerdas a su cuerpo, de ella salió un gran gemido.
Entonces le ordene que juntara sus piernas, así lo hizo, me volví a inclinar y del piso tome otra cuerda, la cual comencé a pasar por arriba de sus rodillas, hice dos pases y al termino jale con fuerza quedando estas totalmente juntas e inmovilizadas, anude firmemente y por ultimo tome otra cuerda y de igual manera hice dos pases en sus tobillos dejando bien atados sus pies y limitando también cualquier tipo de movimiento, tome del piso el último tramo de cuerda y me levante, camine hasta colocarme a sus espaldas, le ordene que pusiera sus manos atrás de su espalda y ella lo hiso, una vez hecho esto, tome sus muñecas y las ate tan firme que sería imposible desatarse, para esto he de recordar que ella llevaba puestas las zapatillas negras, al terminar esto, fui a la recama y ahí en la mochila saque un espejo mediano casi del tamaño de dos palmas de mis manos, con el di media vuelta y me dirigí a donde estaba ella, se lo coloque al frente para que ella se viera en él, esto es para que nunca se le olvide lo que estaba viviendo.
En su rostro note un aire de satisfacción morbosa, pero no dijo nada. Di vuelta y camine al exterior de ese lugar, ahí afuera había unos ladrillos rojos de los cuales tome dos y entre de nueva cuenta al lugar donde estaba ella, ahí de pie, me incline y puse uno encima del otro, ella no dejaba de observar con mucha curiosidad, a lo cual pregunto con una voz entrecortada por falta de aire, no sé pero supongo que era de una emoción extraña “¿para qué son esos ladrillos?”, esta pregunta y el hecho de que ella hablara me causó molestia y creo que ella lo noto pues al momento me pidió perdón, por lo cual no acepte y le dije, “bueno pues por haberme dirigido la palabra, tendrás que aceptar sus consecuencias“ y ella inmediatamente dibujo en su rostro un gesto de preocupación, me dirigí a donde estaba la silla verde y se la acerque por detrás, la tome de los hombros con fuerza y le dije “siéntate”, ella con mi ayuda apenas pudo sentarse en la silla, vi en su rostro un rictus de dolor no le pregunte nada pero he de suponer que fue porque ella al sentarse las cuerdas se tensaron en su vagina y estas aprisionaron con fuerza su clítoris, me incline ante ella y así fue como pude retirarle las zapatillas de sus pies, las cuales puse a un lado pegadas a la pared, entonces volví a ella y tomándola de los brazos la ayude a incorporarse de nueva cuenta, ella al sentir la intensión que tenía me ayudo a hacerlo, y sin decir nada con el mismo impulso de la levantada y su peso la cargue e mi hombro, ella dio un gran grito, al cual hice oídos sordos, así como la traía al hombro con cuidado hice que sus pies se colocaran encima de los ladrillos y con un poco de dificultad la ayude a que se colocara de pie, apoyándose encima de ellos, en ese momento ella se dio cuenta que el equilibrio se perdía fácilmente y de caer como fuera la forma, iba a doler mucho y no podría ella meter las manos pues las tenía atadas a la espalda pero … guardo silencio.
Entonces di media vuelta y fui a la recamara y llegue hasta donde estaba la cama y en ella mi mochila, de ahí saque un antifaz negro, lo tome y volví a donde estaba ella, me vio llegar con el antifaz en las manos, no dijo nada, así que como pude se lo coloque en el rostro, di un paso hacia atrás y la observe, me volví a acercar y se lo acomode de tal manera que no pudiera ver nada, al término me separe de ella y me dirigí a donde estaba la silla verde, y me senté, les cometo que cuando termine de colocar el antifaz en su rostro, sentí un exagerado calor que emanaba de ella, lógicamente ya comenzaba a sudar copiosamente, le escurrían grandes gotas de el por todo el cuerpo, (aquí quiero comentar que en esta parte del estado de Morelos en época de primavera, no corre aire en el exterior y se registran temperaturas mayores de 32 a 38 grados centígrados, ya se imaginaran el calor en el interior de un lugar cerrado y sin calefacción,) ella ya colocada de pie sobre los ladrillos, con los ojos cubierto y sudando demasiado, la observe por un largo rato, en ese tiempo le dije “te imaginas mi amor, ¿qué pasaría si pierdes el equilibrio y te caes, de qué forma te imaginas que te golpearías en ese hermoso cuerpo, mmm yo creo que algún moretón en tu hermoso cuerpo moreno no se vería bien verdad, tu qué piensas mi amor?
Después de lo dicho me levante de la silla y me acerque a ella de frente, tome las amarras de su cintura y desate los nudo, tome las cuerdas con mi mano derecha y jale hacia arriba con fuerza, haciendo que estas se introdujeran más entre sus nalgas y vagina, separando más los labios vaginales y apretando al máximo su clítoris, sin soltar las cuerdas que estaban al frente de ella me coloque atrás y tuve que abrirle las nalgas para que la cuerda corriera bien entre ellas, así fue que di el último ajuste con fuerza, luego volví a anudar estas cuerdas de nueva cuenta al frente de su vientre, y por supuesto que ella no gimió, grito al sentir como esas cuerdas le quemaban el interior de su cuerpo, dejando así aprisionado su clítoris ya de por sí muy libido.
Di media vuelta y me fui a sentarme a la silla verde para verla de frente y le dije “así te quedaras hasta que yo quiera y te diré algo más, te perdone una buena dotación de golpes con el cinturón pues creo que con esto va a ser suficiente por tu rebeldía.” Y ahí permanecimos alrededor de media hora, la verdad ya la veía mal… temblaba y medio doblaba las piernas como si se fuera a desmayar, así que me levante y fui a la recamara, del piso tome un ventilador sin pedestal color gris y volví a donde estaba ella, lo coloque de nueva cuenta en el piso lo direccione y lo encendí al nivel más bajo para que se refrescara un rato, solo así resistió el castigo.
Me pare de la silla, me pare frente a ella que de por sí ya temblaba mucho, me he de imaginar que de cansancio por la posición en que estaba, la tome de las piernas con mis brazos y la cargue, y así en mis hombros la lleve a la recamara y ya estando frente a la cama, ahí la arroje quedando tendida sobre ella.
Atada y desnuda y así la deje una hora más, a solas, con una música de fondo de esas para relajar el cuerpo y yo me retire a ver un rato la TV.
Estaba yo en una pequeña sala de ese lugar viendo la TV y ya era noche, me levante y fui a la recamara a ver como estaba mi mariposa negra, llegue al pie de la cama y ahí la encontré, tendida y boca arriba con las piernas estiradas, la note más relajada y muy tranquila, me dio la impresión de que estaba dormida, me acerque y me senté en la cama a un lado de ella y comencé a soltar sus ataduras, primero la de sus pies, luego la de sus rodillas, aquí es donde ella deja salir de su boca un pequeño gemido, luego con mucho cuidado solté sus amarras de la cintura así pude retirar las cuerdas de su cuerpo, la tome a ella de la cintura y la gire sobre la cama para ponerla boca abajo, le retire las cuerdas que tenía atadas sus manos, volví a girar su cuerpo para volverla a dejar boca arriba, de esa forma ella ya pudo sentarse sobre la cama, por ultimo le retire las cuerdas que aprisionaban sus turgentes senos, aquí note como le habían quedado marcas de sus ataduras en todo el cuerpo, entonces le dije que fuera a darse un baño para cenar e irnos a dormir.






